El pie, el órgano del movimiento


Adaptación, amortiguación y velocidad. Los componentes estructurales, elásticos y de conducción de nuestro pie se engranan en cada paso que damos para generar un suelo estable sobre el que mantenernos en pie. Es un proceso muy complejo que responde a factores internos tan importantes como el peso y a innumerables factores externos como la dureza del terreno que pisamos.


No todos somos iguales, todo lo contrario, somos muy diferentes. Todos los días podemos oir hablar de pies cavos, planos, valgos, varos, supinadores, pronadores, talos o neutros. Pero no existe una asociación directa entre estas clasificaciones y la aparición de molestias o alteraciones. No existe un pie perfecto y por ello es importante analizar cada pie como una adaptación personal de nuestro cuerpo a la actividad que realizamos.

Cuando aparece el dolor, las molestias o las alteraciones de la forma en nuestros pies se debe a que los componentes de nuestro pie se ven superados por la exigencia física que les damos o por los factores internos o externos a los que se ven expuestos. Una lesión en la rodilla, en la cadera, un cambio o un aumento en la actividad deportiva, un calzado inadecuado o una enfermedad generan un nuevo balance en nuestra forma de movernos a la que nuestros pies deben responder. Y cuando estos cambios se producen de forma acelerada o la capacidad de adaptación de nuestro pie se ve superada, aparecen los problemas.


Por todo ésto, en Podalcare no nos quedamos con las clasificaciones amplias, y realizamos un estudio personalizado y pormenorizado de cada paciente. 


Nuestro análisis biomecánico cuenta con las siguientes fases: